Su situación en el centro de la Dársena del puerto de esta villa marinera y mediterránea, confiere al establecimiento encanto añadido. Rodeado de terrazas y jardines, desde sus comedores con una decoración basada en la madera, que da al local un aspecto sencillo y clásico, se disfruta de unas panorámicas del puerto pesquero y del puerto deportivo, sin olvidar en los atardeceres unas indescriptibles puestas de sol en la bahía.

Santa Pola y BATISTE son punto de encuentro y síntesis de las distintas culturas que a través de este mar que los romanos llamaron Mare Nostrum, han llegado hasta sus costas. En su cocina encontramos raíces púnicas en la elaboración de los pescados a la Fenicias y romanas en salazones. Y griegas en su plato típico: el caldero. BATISTE además de ser miembro de Cuina i Tertulia, en el ámbito nacional forma la Asociación de Restaurantes de la Buena Mesa y en el contexto europeo está asociado a Jóvenes Restauradores.

La estancia en este Restaurante será siempre agradable y placentera y que no sólo podremos disfrutar de una cocina de arroces y productos del mar, en la que los langostinos, las gambas y la cigalas hacen los honores de cualquier mesa sinó que podremos compartir un clima, un cielo y una luz, descaradamente insolentes con la que la Naturaleza los ha obsequiado. Consciente de que BATISTE es una referencia gastronómica y sentimental a partes iguales, Pepe ha mejorado las instalaciones sin desdeñar la estética anterior que evocaba el interior de un barco: espaciosos salones susceptibles de compartimentar y reducir, vigas y paredes de madera, plafones, fanales colgados del techo, motivos marineros, mesas amplias, holgadas cristaleras que permiten ver como atardece en la dársena del puerto de Santa Pola y en la entrada una vitrina y una gran concha repletas de frutos de mar: lenguados, rodaballos, lubinas, doradas, salmonetes, calamares de potera, angulas de Guardamar, langostinos de Vinaroz, cigalas, quisquillas y, en su tiempo, de mayo a septiembre, los renombrados y escasos langostinos de Guardamar, de caparazón atigrado, carne prieta y sabor finísimo debido a que el suelo, arenoso y sin fango, contribuye a una mejor depuración de su organismo: apenas hay una decena de pequeños barcos tresmalleros que mantienen la tradición de la pesca del langostino en primavera y verano, mientras el resto del año salen por la sepia o el lenguado.


El mayor tesoro del Restaurante BATISTE es la selección de la materia prima, teniendo en cuenta que está frente a una de las lonjas de pescado más importantes del Mediterráneo. Ahora es el momento de saborear las primeras angulas de Guardamar -en ensalada o a la vizcaína-, tan peculiares de sabor como los langostinos. Se pescan en torno a la desembocadura del Segura, y el mayor o menor número de capturas depende de la cantidad de agua que ha traído el río ese año. Para empezar, lo que procede es un poco de marisco, la ensalada de angulas de Guardamar y un calamar de potera en su tinta sobre aceite de oliva virgen sencillamente insuperable, confirmando el aserto de que lo más caro no siempre es lo más bueno. Cualquier pescado a la plancha o un salmonete a la media sal puede ser el anticipo de un ligero y cremoso helado de turrón de nuestra D.O. por supuesto 🙂

Disponéis de + info en: Avda. Fernando Pérez Ojeda, 6 | Santa Pola – Telf. 965 411 485