Hace tiempo que su nombre y su trabajo resuenan en el mundo gastronómico. Este miércoles, la peruana Pía León se ha convertido en la mejor chef femenina del mundo, según la prestigiosa lista The World’s 50 Best Restaurants. La cocinera, de 34 años y al frente de Kjolle, en el distrito limeño de Barranco, fue durante 10 años jefa de cocina de Central, ubicado en el mismo edificio y del que es copropietaria junto a Virgilio Martínez, su pareja, con el que además regenta Mil, un proyecto en los Andes a 3.680 metros de altura.
Pía León, de 34 años, es una figura muy respetada en el mundo de la restauración por el papel que ha desempeñado en Central, al que llevó al número uno de los cincuenta mejores restaurantes de América Latina durante tres años consecutivos con su pareja, Virgilio Martínez. Empezó en la cocina hace más de diez años, tras un periodo en el Hotel Ritz de Nueva York y una temporada en Astrid y Gastón en Lima, y fue ascendiendo hasta convertirse en jefa de cocina, dirigiendo el día a día de la cocina y acompañando a Martínez y su hermana Malena en sus viajes de investigación para descubrir nuevos ingredientes para su menú degustación, basado en la biodiversidad de Perú.
En 2015 inició su proyecto de apertura de su propio restaurante, un espacio que fuera suyo desde su concepción hasta su finalización. Ese restaurante es Kjolle, inaugurado en agosto de 2018 en el mismo complejo que el reubicado Central. Ese mismo año, León fue votada como la Mejor Chef Femenina de América Latina, y quince meses después de su apertura, Kjolle obtuvo el Premio a la Mejor Nueva Entrada cuando debutó en la lista de los 50 Mejores Restaurantes de América Latina 2019 en el número 21.
Mientras que los veintitantos platos de Central están agrupados por las diferentes elevaciones de la geografía peruana —el mar, la montaña, el Amazonas—, el menú de Kjolle es menos estructurado, con una degustación de nueve platos y un menú a la carta con ingredientes de todo Perú, unas propuestas que necesariamente llevan parte del sello que Pía León ha desarrollado durante muchos años en Central —ingredientes brillantes y coloridos, emplatados de forma intrincada en una mezcla de platos y cuencos especialmente diseñados—presentados a menudo dentro de fragmentos de la naturaleza.